El Segundo Encuentro de la Red Latinoamericana – Tavistock para el Desarrollo de Nuevas Aproximaciones a la Salud Mental y la Construcción de Subjetividad del Adolescente (Tavistock/UEL – Latin American Adolescent Mental Health Network), que se realizó en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile los días 5 y 6 de noviembre, tuvo por objetivo actualizar el espacio de reflexión e intercambio académico sobre investigación en salud mental y construcción de la subjetividad en la adolescencia, así como fomentar las actividades de investigación e intercambio académico entre las instituciones latinoamericanas participantes de la red, en conjunto con la Clínica Tavistock/UEL, en temáticas de salud mental y construcción de la subjetividad en la adolescencia.

A nivel internacional participaron del encuentro el Dr. Alejandro Klein, Universidad de Guanajuato (México), Coordinador latinoamericano de la Red, el Dr. Mauricio Fernández, Universidad de Antioquia (Colombia) y los académicos de laUniversidad de São Paulo (Brasil) Dra. Miriam Debieux, Dra. Ilana Mountian y Dr. Ivan Estêvão. Los participantes nacionales fueron los profesores del Departamento de Psicología de la Universidad de Chile, Roberto Aceituno, Marianella Abarzúa y Esteban Radiszcz.

En el marco del Segundo Encuentro, se efectuó el pasado 7 de noviembre el Seminario “Adolescencia, psicoanálisis, investigación y políticas públicas de salud mental”. La actividad fue organizada por el Programa de Estudios Psicoanalíticos: Clínica y Cultura de la Universidad de Chile y coordinado por Marianella Abarzúa y Esteban Radiszcz, investigadores de LaPSoS.

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Adolescencia: La edad del malestar

“Adolescencia y Políticas de la Subjetividad” fue el tema que se abordó durante el primer panel, donde expusieron

Esteban Radiszcz, Doctor en Psicopatología Fundamental y Psicoanálisis y académico del área Clínica y Salud Mental del Departamento de Psicología de la Universidad de Chile, junto a Álvaro Jiménez,Psicólogo, Magíster en Psicología Clínica y Doctorante en Sociología por la Universidad París 5, ambos investigadores de LaPSoS.

El profesor Radiszcz, se refirió a la relevancia de realizar una aproximación histórica a la adolescencia, pues de lo contrario resulta comprendida como un orden natural, vinculado al desarrollo, a la identidad y a la inscripción del sujeto en la normatividad social: “No es posible caracterizar la adolescentia latina del mismo modo que nuestra adolescencia contemporánea. A decir verdad, la adolescencia sólo existe en las sociedades occidentales y desde mediados del siglo XIX, tomando su plena envergadura con la aparición de la escolarización obligatoria”, señaló.

El académico subrayó la necesidad de interrogar las condiciones sociohistóricas actuales y las nuevas expresiones subjetivas del malestar en la cultura. “De acuerdo a las orientaciones de in

vestigación del Laboratorio Transdisciplinar de Prácticas Sociales y Subjetividad (LaPSoS) la adolescencia expresa de manera específica, debido a sus propias condiciones en la cultura, los modos en que circula el malestar en las sociedades contemporáneas. Desde esta perspectiva y en el contexto nacional, los actuales adolescentes representan una población crítica en la que se anudan las dimensiones más dinámicas y económicas de ese malestar”, indicó.

Finalmente señaló que diversos fenómenos, tanto cotidianos como psicopatológicos, darían cuenta del malestar adolescente actual y sus formas de tramitación. A modo de ejemplo y según estudios epidemiológicos recientes, los adolescentes y jóvenes chilenos han presentado las tasas de prevalencia de problemas psicológicos y psiquiátricos más elevadas de América Latina (un tercio de la población infanto-juvenil ha sufrido algún trastorno psiquiátrico en los últimos 12 meses).

La presentación de Jiménez se titulo “El cuerpo herido: representaciones de la automutilación adolescente en un servicio de salud mental”, donde se revisó cómo los actores de una institución de salud mental para adolescentes representan el fenómeno de la automutilación. “Durante los últimos años las conductas de autoagresión en adolescentes han aumentado dramáticamente. Entre las conductas de autoagresión resulta particularmente común la automutilación o ‘self-cutting’. Ello ha producido un proceso de recomposición de la clasificación nosológica para este tipo de fenómenos. Sin embargo, no existe suficiente información acerca de las percepciones y representaciones de los profesionales de la salud mental acerca de este fenómeno”, señ

aló.

Para la investigación se realizaron 25 entrevistas semi-estructuradas a profesionales de la salud mental, al interior de un departamento de medicina y psicopatología del adolescente en el Hospital público Maison de Solenn en París, Francia, analizando el material por medio de análisis estructural del discurso.

“Las representaciones, signos de reconocimiento y modelos causales, las actitudes, los comportamientos y los procesos terapéuticos de los actores de la salud mental se articulan con una forma de comprensión que define la automutilación fundamentalmente como una forma de regulación afectiva (donde el cuerpo cumple una función de materialización del afecto) y como expresión de una patología de la personalidad. Se trataría de un fenómeno particularmente difícil de administrar en el contexto terapéutico. Para los actores de la salud mental la automutilación consiste en una práctica que, a través de la agresión del propio cuerpo, apunta a mantener o restablecer un orden “interno” (equilibrio emocional, homeostasis psíquica, etc.). La automutilación no está asociada a una forma de regulación social cuya función es mantener o restablecer un conjunto de reglas y normas (es decir, un ‘orden social’)”, indicó.

Las presentaciones fueron comentadas por el Dr. Alejandro Klein, Profesor Investigador de la División de Ciencias Sociales de la Universidad de Guanajuato, México y Coordinador de la Red Latinoamericana – Tavistock. Su comentario se centró en reflexionar sobre los actuales dispositivos p

sicoanalíticos para jóvenes, señalando la necesidad de repensar los encuadres institucionales clásicos para poder trabajar con las nuevas subjetividades adolescentes.

Políticas de la sexualidad adolescente

 

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El segundo panel de la jornada abordó el tema “Políticas de la sexualidad adolescente”, en donde Mónica Kimelman,Psiquiatra infantil y académica de la Facultad de Medicina Sur de la Universidad de Chile, se refirió a la situación de adolescentes embarazadas en Chile.

El embarazo adolescente contribuye a profundizar las inequidades, ya que según datos del Ministerio de Salud, los porcentajes de adolescentes embarazadas aumentan en las comunas más pobres del país. Así, mientras en La Pintana existe un 20,6% de embarazos adolescentes, en Vitacura este porcentaje es sólo de un 1,4%.

Según la experta, no existe una relación entre la edad de iniciación sexual y los embarazos adolescentes. Más bien, los altos índices de gestación son producto de la mayor vulnerabilidad psicológica que viven los adolescentes más pobres. De este modo, Kimelman explicó que uno de los principales desafíos de la adolescente embarazada es “poder integrar la discontinuidad preservando el sentimiento de continuidad de sí misma, y consolidar el proceso de individuación en que el adolescente debe lograr el equilibrio entre la necesidad de relación al otro y la necesidad de autonomía”. A propósito de este desafío es que afirmó la necesidad de que la joven embarazada pueda contar con un equipo de salud prenatal en la primera fase de prevención primaria, que le entregue una gran seguridad emocional y corporal. Del mismo modo, es central contar con un importante apoyo familiar.

La Psiquiatra infantil señaló que “existen instituciones que trabajan para disminuir el embarazo adolescente en los sectores más pobres. Sin embargo, en las adolescentes hay un deseo de hijo, una confirmación y una aceptación del embarazo, ya que más de un 30% de los embarazos son deseados y ese es un punto fundamental para las políticas públicas de prevención”. Ahora bien, existe también un 30% de madres adolescentes muy jóvenes que no revelan quién es el padre, dato que permite hipotetizar la presencia de violencia sexual en esos embarazos.

La profesora adjunta del Departamento de Psicología de la Universidad de Sao Paulo, Ilana Mountain, comentó la presentación de Mónica Kimelman, indicando la presencia de “discursos sobre las mujeres, los pobres y los jóvenes que se cruzan y que están llenas de referencias patologizantes, ya que estamos hablando de una sociedad patriarcal con diferencias y relaciones de poder, donde el problema parece ser la mujer y no tanto el padre ni la sociedad, no existe una sociedad que se responsabilidad del fenómenop del embarazo adolescente”.

Kimelman explicó que el deseo de ser madre es un punto de control y eso tiene que ver con los discursos y el rol de las mujeres en la sociedad: “la mujer es madre o será madre un día, por lo que el discurso de la maternidad es fundamental porque supone su destino. Y por eso mismo necesitan más control sobre sus cuerpos”.

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En este panel también participó Mauricio Fernández, Doctor en Psicopatología Fundamental y Psicoanálisis, Director del Grupo de Investigación “Estudios sobre juventud” del Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de Antioquía, Colombia, quien se refirió a la situación de las políticas de educación sexual colombianas. Subrayó el fracaso de dichas políticas en la reducción de las tasas de embarazo adolescente, especialmente en las comunas socioeconómicamente más vulnerables. Indicó que las políticas de educación sexual en Latinoamérica se han centrado en formas de administración, patologización o penalización del riesgo asociado al ejercicio de la sexualidad adolescente, sin hacer referencia a un concepto psicoanalítico central: el deseo y su singularidad.